Hoy, cruzo la ciudad bajo la lluvia y camino a paso ligero por aceras de adoquines, cómoda con mis tacones altos. No me resbalo, ¡lo tengo controlado! Al llegar a casa, mientras separo la ropa para la lavadora, me resbalo con una camiseta. ¿Resultado? Esguince. FML
Colección
Otoño
Hojas secas, el primer resfriado y el paraguas dado la vuelta por el viento: el otoño, estación de la elegancia.
Lo mismo, diferente sabor
Hoy, corro como una posesa hacia mi autobús que ya está en la parada, con tacones y el bolso a reventar, y me tropiezo y caigo en la acera. El conductor, partiéndose de risa, me espera. Al llegar, veo que no es el autobús correcto. No me atreví a decir nada; me subí igual. FML
Hoy, duchada, vestida y lista para ir al trabajo, resbalo por las escaleras y me caigo de culo. Me destrocé el cóccix. Soy conductora de autobús. FML
Hoy, camino a un pequeño fin de semana entre amigas, tenía que coger un AVE. Llegando tarde, me puse a correr por el andén con tacones y terminé cayéndome. Como resultado, además de perder el tren, mis dos costillas, que me habían soldado hace poco, se volvieron a romper y acabé en el hospital. FML
Hoy, salida de fiesta con las amigas. Sorpresa: el estacionamiento se había convertido en un lodazal por la lluvia. Cuando te ves empujando el coche con tacones y vestido, claro que te caes. Volvimos a casa cubiertas de barro. FML
Hoy, vuelvo del osteópata por mi escoliosis. Me doy una ducha al llegar a casa, resbalo y me caigo. De vuelta al osteópata. FML
Hoy, decidí ponerme tacones, a pesar de mi 1,78 m. Caminando con confianza, me siento fabulosa… hasta que me cruzo con un antiguo compañero de clase. Al saludarlo, perdí el equilibrio y caí en un arbusto. FML
Hoy, tomo la línea 14 como todos los días, pero está lloviendo. La escalera para bajar parece interminable. Un señor delante de mí se cae porque los escalones están resbaladizos. En mi cabeza, me río, sin saber que 10 segundos después, yo caería de la misma manera. FML
Hoy, voy con retraso para coger el tranvía. Desde el extremo de la calle echo a correr cuando está llegando al andén. A 5 metros me doy un buen golpe contra el suelo. Me levanto al instante y subo cojeando al tranvía, con las manos ensangrentadas y la chaqueta desgarrada. El tranvía se fue un minuto después. FML
Hoy, mientras corría con tacones para alcanzar el autobús, me caí en un bache. El conductor, presa de la risa, me esperó por compasión. FML
Hoy, pruebo la escalada en un rocódromo. Tras varios intentos, alcanzo la cima. Exhausta, me dejo caer sobre una colchoneta de 60 cm de grosor. Gracias a mi hiperlaxitud: mis pies se doblan hasta tocar mis tibias al hundirse. Resultado: doble esguince con arrancamiento óseo. FML