Hoy, delante del cajero de la tienda más guapo, intenté varias veces meter mi tarjeta bancaria en la máquina y fracasé. Muerta de vergüenza, balbuceé que me había olvidado de ponerme las lentillas esta mañana. Me miró raro. Al volver a casa me di cuenta de que llevaba puestas las gafas. FML
Colección
Otoño: Hojas y risas
Cuando caen las hojas, se levanta la risa. ¡Descubre historias otoñales tan crujientes como las hojas secas!
Lo mismo, diferente sabor
Hoy, paso por la caja automática del supermercado. Tras varios intentos, introduzco mi tarjeta bancaria en la ranura prevista para ello. Mi novia, muerta de risa, me suelta: ¡No me extraña! Siempre te cuesta encontrar los agujeros. FML
Hoy, al momento de pagar mis compras en la caja del supermercado, no logro recordar el PIN de mi tarjeta. Después de dos intentos fallidos, exclamo involuntariamente: '¡Mierda! ¡He vuelto a olvidar mi consolador!' frente a todos los clientes. FML
Hoy, estuve cinco buenos minutos frente al cajero automático del banco intentando hacer mi primer retiro antes de entender para qué servían los botones laterales, porque no, la pantalla no es táctil. Los que estaban detrás sí lo notaron. FML
Hoy, mientras mis medias no dejaban de caerse, aproveché que estaba sola en la oficina para recolocármelas. Solo que había olvidado que la ventana de mi oficina daba a la calle y a una tienda. Me di cuenta al cruzarme con la mirada del dependiente, visiblemente avergonzado. FML
Hoy, en el supermercado, al pagar, se me escapó la tarjeta bancaria de las manos y cayó entre los rodillos de la caja registradora. Tuve que volver a casa sin tarjeta y sin la compra, porque el establecimiento se negó a desmontar la caja. FML
Hoy, me sorprendí imitando el gesto de un Jedi para abrir las puertas automáticas de mi banco… bajo la mirada atónita de la recepcionista. Que la vergüenza me acompañe. FML
Hoy, fui al cajero automático. Puse mi tarjeta. Seleccioné el importe. Introduje mi PIN. Rechacé el recibo. Recogí mi tarjeta. Y me fui. Sin el dinero. FML
Hoy, me metí el dedo en el ojo unas quince veces para quitarme las lentes de contacto… antes de recordar que no me las había puesto por la mañana. Parezco un conejo con mixomatosis. FML
Hoy, perdí 200€ jugando al póker con mis nuevas gafas de sol. Me di cuenta demasiado tarde de que eran reflectantes y que se veía mi juego. FML
Hoy, toda contenta de poder usar POR FIN mis lentes de contacto tras meses de espera, salgo del consultorio del oftalmólogo sintiéndome orgullosa y eufórica por disfrutar de una visión completamente nueva. Pero, para mi sorpresa, acabé estrellándome contra el cristal de la puerta principal, justo en la cara, ante la mirada atónita de todos los demás clientes. FML