Hoy, sin moverme de mi asiento, puedo tocar las cuatro paredes de mi oficina. FML
Colección
Otoño: Hojas y risas
Cuando caen las hojas, se levanta la risa. ¡Descubre historias otoñales tan crujientes como las hojas secas!
Lo mismo, diferente sabor
Hoy, estoy teletrabajando y mi oficina está en el desván. Hace muchísimo calor y tengo dos opciones: abrir las ventanas y escuchar a mi vecino taladrar mientras su hijo grita en el jardín sin parar, o dejarlas cerradas y achicharrarme como un pollo asado. FML
Hoy, ordeno alegremente mi escritorio, con una canción pegadiza en los oídos, y bailo con entusiasmo, girando en todas direcciones, sin complejos. Cuando me doy la vuelta para tirar mis papeles viejos, veo a mi jefe, muriéndose de risa, apoyado en la puerta y aplaudiendo. FML
Hoy, cansada, me estiro y me recuesto hacia atrás, las manos detrás de la cabeza, para apoyarme en el respaldo de mi silla como suelo hacer. Hoy, estaba sentada en un taburete. FML
Hoy, obras en las oficinas de mi trabajo, con desplazamiento de mamparas. Retiraron el aislamiento acústico de la pared contigua al baño. Aún me pregunto cómo mi compañera, tan menuda, puede soltar pedos tan potentes. FML
Hoy, sudo tanto de los pies que logré deformar el parquet trabajando descalzo todos los días en mi oficina. FML
Hoy, mi oficina se inundó. Mientras esperamos a que la arreglen, tengo que compartir un espacio bastante reducido con mi colega gallega, que tiene nostalgia de su tierra y escucha música celta cantando a todo pulmón y dando pisotones. Todo el día. FML
Hoy, soy tan perezoso en el trabajo que la luz de mi oficina, controlada por un detector de movimiento, se apagó. FML
Hoy, preferí fingir un malestar en el trabajo: me quedé dormido en mi escritorio y caí bajo la mirada de mi jefa. FML
Hoy, los baños de mi oficina están fuera de servicio; habiéndome aguantado toda la mañana, al final del día no pude más: dejé que mis compañeros se marcharan y me meé en la maceta junto a mi escritorio. Mis compañeros sí se habían ido. No así mi jefe. FML
Hoy, me siento tan inútil que prefiero quedarme en el trabajo que estar en casa. FML