Sin huevos
Hoy me mandaron a comprar huevos y, cuando llegué a la tienda, se me olvidó y compré queso. Me di cuenta cuando iba llegando a casa y, con mucha vergüenza, tuve que volver a la tienda. No me quisieron hacer el cambio y quedé doblemente humillado: quedé sin huevos y sin dignidad. VHP