Hoy, al llegar a la oficina y siendo el único en el lugar por la jornada, se me escapó uno de los pedos más descomunales y apestosos de mi vida. En ese preciso momento, mi compañera, escondida detrás de su escritorio, me revela que en realidad vino a trabajar en persona y abre la ventana. FML
Colección
Otoño
Hojas secas, el primer resfriado y el paraguas dado la vuelta por el viento: el otoño, estación de la elegancia.
Lo mismo, diferente sabor
Hoy, creía que estaba solo en mi oficina y solté un pedo silencioso pero increíblemente apestoso. Precisamente en ese momento mi jefa decidió venir a leer por encima de mi hombro lo que estaba escribiendo en mi PC. Se levantó de repente y salió de la oficina en silencio. Soledad. FML
Hoy, mientras estaba limpiando el suelo en un pasillo donde normalmente nadie viene nunca, sorprendí a una colega que vino solo para dejar escapar un pedo ruidoso y con un olor pestilente, antes de irse como si nada. FML
Hoy, mi compañera de trabajo se levantó para ir al baño. Al pasar frente al ventilador que apuntaba hacia mí, me di cuenta de que ya había empezado a tirarse pedos. FML
Hoy, durante la pausa para el almuerzo en la oficina. Bajo al baño más cercano a la salida. Al abrir la puerta, me encuentro cara a cara con mi colega, con los pantalones bajados y la cabeza en el inodoro como inspeccionando sus heces. Nuestros escritorios están uno frente al otro. La jornada va a ser larga… FML
Hoy, en el trabajo, mientras me lavaba las manos en el baño, aproveché para soltar un pedo enorme, bien sonoro y bastante oloroso, aunque varias cabinas estaban ocupadas. Un compañero entró unos segundos después y me saludó diciendo mi nombre. FML
Hoy, en pleno verano, me encuentro solo en mi gran open-space en la oficina. Me divierto tirándome pedos y eructando de la manera más ruidosa posible durante toda la tarde. Fue al oír un '¡Buena noche!' de mi compañera al marcharse que me di cuenta de su presencia. FML
Hoy, después de un almuerzo bien copioso y un café, me encontré en el baño. Fue entonces cuando la puerta se abrió y mi jefe me sorprendió en el retrete, con los pantalones en los tobillos, jugando al solitario en mi PDA. Me había olvidado de cerrar el pestillo. FML
Hoy, con dolor de estómago, paso media hora en el baño de la oficina. Salgo discretamente, esperando que nadie me note: dejo atrás un inodoro atascado y un olor nauseabundo. Un colega me devolvió mi gafete, olvidado en la cisterna. FML
Hoy, sola en mi oficina, me da una furiosa picazón en la entrepierna. Creyéndome a salvo de miradas, me desabrocho los pantalones para rascarme con tranquilidad. No conté con la mala costumbre de mi jefe de irrumpir sin llamar. FML
Hoy, obras en las oficinas de mi trabajo, con desplazamiento de mamparas. Retiraron el aislamiento acústico de la pared contigua al baño. Aún me pregunto cómo mi compañera, tan menuda, puede soltar pedos tan potentes. FML