Hoy, cita, falda cartera. El chico y yo tomamos el metro, pero mi falda se atascó en un asiento plegable. Seguía avanzando sin darme cuenta de que se había quedado en el asiento. FML
Colección
Otoño
Hojas secas, el primer resfriado y el paraguas dado la vuelta por el viento: el otoño, estación de la elegancia.
Lo mismo, diferente sabor
Hoy, tomo el metro. Me levanto de mi asiento para buscar algo en el bolsillo. Al volver a sentarme, olvidé que estaba sentado en un asiento plegable, que, como era de esperar, se plegó. Mi novia y, sobre todo, mi orgullo, lo recordarán durante mucho tiempo. FML
Hoy, tomé el metro, la línea 8, la que tiene los asientos plastificados. Mala suerte, como llevaba una faldita de tela resbaladiza, me encontré al primer giro con el culo en el suelo agarrando la pierna del tipo al lado mío... El vagón estaba lleno. FML
Hoy, la correa de mi bolso que contenía mi computadora profesional se quedó atascada de forma mortal entre dos asientos del metro. Tuve que hacer dos viajes de extremo a extremo bajo la mirada divertida de los otros pasajeros antes de poder dejar ese vagón e irme a trabajar. FML
Hoy, en el autobús, noto a un chico bastante atractivo. No me atrevía a hablarle y, como estaba sentada a su lado, decidí "olvidar" mi bolso para que él lo recogiera en el último momento, me lo devolviera y así pudiera invitarlo a tomar algo. Resultado: ya no tengo bolso. FML
Hoy, entré a duras penas en un metro abarrotado. Al sonar la señal, un hombre en el andén me tiró del bolso, me sacó del vagón y se quedó con mi sitio. El metro se fue sin mí. FML
Hoy, quise hacerme la guapa en el metro bloqueando la puerta con mi pie para dejar entrar a un chico guapo. Mi zapato se cayó a las vías, el chico no subió, y se rió de mí. FML
Hoy, estoy en el metro. Una mujer de unos 22 años se sienta delante de mí, vestida con una minifalda blanca que resulta un poco transparente. Decido fingir que estoy escribiendo en mi teléfono para poder tomarle una foto. Había dejado activado el flash. FML
Hoy, bajo las escaleras para tomar el metro cuando me cruzo con un hombre guapo que me mira fijamente. Para lucirme, me lanzo a un meneo de cabeza digno de un anuncio de champú. Me enredo los pies con el vestido y me caigo por el resto de las escaleras, quedándome sentada en el trasero. FML
Hoy, el metro estaba abarrotado y delante de mí una mujer llevaba su enorme bolso a la espalda. Me rozaba constantemente la barriga y mi bolso bandolera, y cada diez segundos se volvía para comprobar que yo no le estaba robando nada. FML
Hoy, corro como una posesa hacia mi autobús que ya está en la parada, con tacones y el bolso a reventar, y me tropiezo y caigo en la acera. El conductor, partiéndose de risa, me espera. Al llegar, veo que no es el autobús correcto. No me atreví a decir nada; me subí igual. FML