Hoy, he tenido la brillante idea de subirme a mi silla de oficina con ruedas para coger algo de una estantería. Ha rodado, me he caído y he aterrizado encima de mi spray de pimienta antirrobo fluorescente, que se ha disparado y se ha vaciado entero en mi habitación de estudiante de 10 m². FML
Colección
Otoño
Hojas secas, el primer resfriado y el paraguas dado la vuelta por el viento: el otoño, estación de la elegancia.
Lo mismo, diferente sabor
Hoy, para hacer reír a un colega en la habitación de al lado, entré por la puerta bailando como una bailarina. Mi jefe estaba en la habitación. Hice como si me hubiera tropezado y me dejé caer al suelo. FML
Hoy, cuando arrojé mi móvil sobre la cama de mi diminuta habitación de estudiante, rebotó y terminó en el inodoro. FML
Hoy, una lata de spray decorativo se me escapó de las manos y explotó en casa. Ahora vivo en un mundo de hadas con purpurina por todas partes. FML
Hoy, le eché spray de pimienta a un tipo que me seguía. Estaba buenísimo y quería devolverme las llaves que se me habían caído. FML
Hoy, me armé de valor y me levanté de la cama para meter mi scooter en el portal, por no correr riesgos innecesarios, aunque ya había pasado muchas noches en la acera. Me lo robaron en el vestíbulo. FML
Hoy, en plena noche, tenía sed. Decidí entonces, en la oscuridad para no despertar a nadie, ir a buscar otra botella. Tropecé con una silla y casi me caigo al suelo. Sí, casi, porque la esquina de mi mesa detuvo mi barbilla en pleno vuelo. FML
Hoy, corro como una posesa hacia mi autobús que ya está en la parada, con tacones y el bolso a reventar, y me tropiezo y caigo en la acera. El conductor, partiéndose de risa, me espera. Al llegar, veo que no es el autobús correcto. No me atreví a decir nada; me subí igual. FML
Hoy, en clase, nos vimos obligados a salir del aula en pánico y llamar a un conserje debido a un ruido sospechoso que venía del radiador cerca de mí. Más tarde descubrí que era el sonido de mi desodorante en aerosol vaciándose en mi mochila. FML
Hoy, para rematar un día de mierda, me resbalé en la ducha al intentar atrapar el champú con el pie. FML
Hoy, sola en mi oficina, me da una furiosa picazón en la entrepierna. Creyéndome a salvo de miradas, me desabrocho los pantalones para rascarme con tranquilidad. No conté con la mala costumbre de mi jefe de irrumpir sin llamar. FML