Hoy, tomo el tren para una importante conferencia y decido echar una breve siesta. Un desconocido ha dibujado en mi cara con un marcador. FML
Colección
Otoño
Hojas secas, el primer resfriado y el paraguas dado la vuelta por el viento: el otoño, estación de la elegancia.
Lo mismo, diferente sabor
Hoy, me quedé dormido en el tren. Me desperté cuando mi cabeza chocó contra el carrito de aperitivos, lo que hizo estallar de risa a la señora de enfrente y, de paso, me escupió su galleta ya masticada en la cara. FML
Hoy, tomo un tren nocturno con camas para un largo trayecto de 11 horas. Como no quería dormir todavía, fui a leer al pasillo para no despertar a mi vecino de compartimento con la luz. Se encerró dentro y quedan 8 horas de viaje. FML
Hoy, en el tren, mientras me preparaba para mostrar mi billete a los revisores, siento algo cerca de mis pies. Me agacho para mirar y veo pelo. Un hombre se había escondido debajo de mi asiento. FML
Hoy, en mi tren solo queda un asiento libre. Me siento allí, ignorando al vagabundo dormido frente a mí. Diez minutos después, justo cuando estaba a punto de irme, veo que se había orinado encima. Me echo a reír, hasta que me doy cuenta de que mi bolso está empapado en orina. FML
Hoy, viajo en el tren sin pagar. Al ver a los revisores acercándose en la distancia, decido escapar bajándome del tren. Las puertas se cierran y expreso mi alegría haciéndoles gestos no muy simpáticos. Ellos me responden agitándome el bolso que olvidé en el asiento. FML
Hoy, viajo en tren a París. Después de pedirme unos pañuelos, mi vecino de asiento se durmió apoyado en mí. Es la tercera vez que me estornuda en toda la cara entre dos ronquidos. FML
Hoy, viajando en tren. Un chico atractivo se sienta a mi lado. Genial. Se la pasa ruidosamente olfateando la nariz en vez de sonársela con un pañuelo. Aún quedan 2 horas y media. FML
Hoy, comienzo mi siesta en el sofá. Me despierta mi propio pedo, bastante monstruoso. Ah, en realidad, no estoy en mi sofá, sino en un vagón del AVE. FML
Hoy, fui a una reunión con un cliente con mi jefe en mi coche nuevo. Pasó el viaje hurgándose la nariz, haciendo bolitas con sus hallazgos y tirándolas en mi alfombrilla. Como estoy en período de prueba, no me atreví a expresar mi disgusto. Mañana tomaré el tren. FML
Hoy, en el tren, finjo estar absorta en el paisaje para no tener que darle dinero a un hombre que pide limosna (todos lo hemos hecho...). Para llamar mi atención, acercó su rostro a dos centímetros del mío y me lamió la mejilla. FML