Hoy, en el autoservicio de un restaurante de comida rápida, quise pagar con monedas pequeñas. Fallé al darle las monedas al empleado y todas cayeron debajo de mi coche. FML
Colección
Otoño
Hojas secas, el primer resfriado y el paraguas dado la vuelta por el viento: el otoño, estación de la elegancia.
Lo mismo, diferente sabor
Hoy, quise renovar mi abono de autobús en la máquina expendedora y pagar en efectivo. Había introducido $75,45 (de $75,50) cuando la máquina decidió que no funcionaba y me devolvió todo en monedas sueltas. FML
Hoy, soy cajera por la temporada. Un hombre me tiende la mano para que le dé el cambio, pero todas las monedas se caen. Al recogerlas, vi que las había puesto justo en el hueco donde le faltaba un dedo. FML
Hoy, hice caso omiso a un mendigo que me pedía una moneda en el estacionamiento de un supermercado, diciendo que no tenía dinero. Al regresar de hacer las compras, había escrito (entiéndase, rayado) en el capó de mi coche: '¿Y cómo piensas sacar tu carrito?' FML
Hoy, estaba trabajando en el AutoMac. Un tipo pidió un menú completo y lo pagó ÚNICAMENTE con monedas de 1 y 2 céntimos. Tuve que aceptarlo y contar todo nuevamente bajo la presión de mi superior. FML
Hoy, un mendigo me pidió un poco de dinero. Para demostrar que no tenía nada, tuve el estúpido reflejo de dar golpecitos en el bolsillo. Precisamente el que contenía un montón de monedas. FML
Hoy, le di un euro a un hombre que había limpiado mi parabrisas. Sin querer, dejó caer la moneda debajo de mi asiento. Apurado por el semáforo en verde, le di otro euro para no tener que buscarlo. Más tarde, vi que había dejado caer a propósito cinco céntimos. FML
Hoy, en el supermercado, al pagar, se me escapó la tarjeta bancaria de las manos y cayó entre los rodillos de la caja registradora. Tuve que volver a casa sin tarjeta y sin la compra, porque el establecimiento se negó a desmontar la caja. FML
Hoy, rompí mis jeans de 85 euros al agacharme para recoger una moneda de diez céntimos. FML
Hoy, en el supermercado, al pasar por caja me di cuenta de que había olvidado llevar cambio. Así que salí corriendo a buscarlo mientras la cajera se encargaba de mis artículos. Fue solo al llegar a casa, con las compras ya pagadas, que me di cuenta de que había dejado mi cartera en caja. FML
Hoy, fui al cajero automático. Puse mi tarjeta. Seleccioné el importe. Introduje mi PIN. Rechacé el recibo. Recogí mi tarjeta. Y me fui. Sin el dinero. FML