Hoy, mientras estoy en un restaurante popular en México especializado en café, decido cumplir mi resolución de dejar la cafeína. Orgullosa de mí, pido un jugo de naranja. La persona detrás de mí pidió un café y ganó un televisor 3D gracias a su vaso premiado. FML
Colección
Otoño
Hojas secas, el primer resfriado y el paraguas dado la vuelta por el viento: el otoño, estación de la elegancia.
Lo mismo, diferente sabor
Hoy, me levanto muy cansado. Me preparo un café y me sirvo un vaso de agua para tomar una vitamina efervescente. Puse el comprimido efervescente en el café. FML
Hoy, soy la becaria de recepción en una empresa que tiene una máquina de café. Como soy la nueva, cada persona que se sirve quiere invitarme a uno. Soy tan amable que no puedo decirles que no. Son las 10:26 y ya voy por mi décimo séptimo café. FML
Hoy, en el Starbucks donde trabajo, un cliente me pidió: «La misma bebida que toman en las series americanas». FML
Hoy, tomo mi café de la mañana. Me lo bebo: ¡no sabe a nada! Luego me doy cuenta de que olvidé cambiar la cápsula que usé ayer al mediodía. FML
Hoy, primer día de trabajo. Me ha tocado preparar el café para el jefe. Decido hacerlo horrible para que no me lo pida más. Ahora, me toca hacer la compra: tengo que encontrar un café de otra marca, mejor que el anterior. FML
Hoy, recibo a un visitante sorpresa. Naturalmente le ofrezco algo de beber. Al traerle un vaso de zumo de sandía bien fresquito, exclama: «¡Ah, pero tomaré el zumo a la vez que la comida!» ¿Quién habló de comida?. FML
Hoy, apurada, tiré el resto de mi café por la ventana en lugar de verterlo en el fregadero. Nota mental: la próxima vez, acordarme de abrir la ventana. FML
Hoy, entregué e instalé un mueble en casa de una clienta. Amablemente me ofreció un vaso de jugo de naranja que acepté. Gran arrepentimiento y asco: el jugo estaba enmohecido. Por educación me obligué a beberlo, pero rechacé un segundo vaso. Afortunadamente no me enfermé. FML
Hoy, sentada en la terraza de un café, estoy tranquilamente saboreando mi Coca. Un transeúnte llegó a toda velocidad, dejó un Mentos en mi vaso y se fue tan rápido como apareció. Fue como tener un Vesubio en mi mesa, y acabé toda empapada. FML
Hoy, hambrienta, me lanzo en busca de un restaurante acogedor y económico. Después de hallar por fin mi pedacito de felicidad, pido un smoothie de kiwi y plátano, delicioso. Mi entusiasmo se enfrió al descubrir uñas en mi bebida. FML